Laura Bozzo entrevista a la Primera Mujer Vampiro

jueves 16 de agosto de 2012 - 09:28 a.m. 62119

Mutante, estrambótica, satánica, fenómeno, intimidante. Son algunos de los adjetivos que la “Mujer Vampiro” cosecha, cuando es vista por la gente, le comenta a Laura Bozzo.

Laura Bozzo entrevista a la Primera Mujer Vampiro

Con un 95 por ciento de su cuerpo tatuado, implantes de silicón en el cráneo y unos colmillos afilados, la jalisciense lucha por la emancipación femenina.

La primera mujer vampiro en Mexico

Se llama Mary José Cristerna, tiene 36 años, es una abogada, pintora, tatuadora, madre soltera, integrante de una banda de glam-rock y luchadora por los derechos de las mujeres que ha cobrado fama internacional por haber usado su propia piel para expresar su arte y lo que piensa de la vida.

“Nunca pretendí a volverme un freak ni llamar la atención, simplemente quise usar mi piel como lienzo”, afirma la joven mujer sentada en un lobby improvisado del salón de eventos donde se realiza la expo-tatuaje, a la que asisten tatuadores locales y de distintos países.

Relató que desde niña le interesó la pintura, y en la adolescencia se hizo su primer tatuaje en el brazo izquierdo: el emblema de Bathory, un grupo de rock que admiraba, pero su afición por la pigmentación de la piel la llevó a ponerse más tatuajes en las área menos visibles de su cuerpo. “Yo ya traía piercing en la nariz desde hace 13 años, cuando era muy anormal y criticado hacerlo”, relata la egresada de la Universidad del Valle de Atemajac, donde estudió Derecho.

Sin embargo, desilusionada de las prácticas corruptas en la procuración e impartición de justicia la “Mujer Vampiro” abandonó la abogacía para refugiarse en su carrera artística y entonces extendió el tatuaje a las regiones más visibles de su cuerpo.

Coloridas estrellas, angelitos, corazones carmesí y símbolos de estilo surrealista invadieron de a poco su pálida piel hasta convertirla en un extraño personaje que provocaba todo la gama de reacciones sociales, desde la repulsión a la admiración. Su piel tatuada, afirma, narra ahora la historia de su vida, desde su admiración a la música al recuerdo de sus padres fallecidos.

“Después vino la posibilidad de crear este personaje, que causara atención y poder decir lo que pienso y siento. Sufrí violencia doméstica durante muchos años, me casé muy joven, a los 17 y entonces uso a la Mujer Vampiro para apoyar a las mujeres, transmitirles el mensaje de que son libres”, agrega la madre de cuatro hijos que rayan entre los 14 y los 9 años de edad.

La Mujer Vampiro confiesa que toda su vida estudió en colegios católicos, y que su creencia religiosa no tiene por qué anteponerse a su ideología y su percepción del mundo.




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